- Diego Sebastián Rosen Ferlini, de 51 años, es un empresario argentino radicado en México que mantenía una relación comercial cercana con Jonathan Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo. Ambos no sólo se conocían: eran socios y compartían negocios vinculados con la administración y renta de propiedades de lujo.
El principal proyecto con el que se les ha relacionado es Nomad Property Management, una empresa dedicada a gestionar casas y residencias para renta vacacional en destinos como Valle de Bravo, Acapulco, Cuernavaca y Tepoztlán. Reportes periodísticos señalan que llegaron a manejar decenas de inmuebles y que algunas propiedades alcanzaban tarifas de varios miles de pesos por noche.
Antes de Nomad, la operación habría utilizado también la marca +Relax, enfocada igualmente en rentas de descanso y hospedaje. En redes sociales y materiales promocionales se ofrecían residencias con amenidades de alto nivel, principalmente en zonas turísticas y residenciales.
La relación entre Jonathan Meléndez y Diego Sebastián no era exclusivamente empresarial. Distintos reportes sobre la reconstrucción del caso señalan que convivían fuera del trabajo y que jugaban pádel juntos.
Incluso se ha informado que ambos habrían disputado un partido pocas horas antes del multihomicidio ocurrido en Atizapán de Zaragoza. Ese nivel de cercanía es uno de los elementos que ahora analiza la Fiscalía del Estado de México, pues la relación de confianza pudo haber facilitado el acceso de Diego al inmueble donde se encontraba Jonathan y su familia.
La autoridad investiga precisamente cómo esa sociedad comercial terminó convertida en un conflicto. Una de las líneas principales apunta a diferencias económicas entre ambos, aunque hasta ahora no se ha establecido judicialmente cuál fue el móvil definitivo.

Diego ya tenía actividad empresarial y conflictos legales
Rosen Ferlini también aparece ligado al sector de publicidad y mercadotecnia. Documentos públicos lo identifican como representante legal de Shark BTL, una empresa dedicada a servicios de promoción, publicidad y marketing.
Su nombre y el de esa compañía aparecen además en distintos procedimientos mercantiles. Entre ellos se encuentra un juicio promovido por Banorte, así como otros litigios relacionados con obligaciones financieras y arrendamiento.
También existe registro de que, desde octubre de 2025, Diego Sebastián promovía un amparo en materia penal ante un juzgado federal del Estado de México. El expediente continuó registrando movimientos hasta agosto de 2026, apenas semanas antes del asesinato de Jonathan Meléndez.
La existencia de esos procedimientos es verificable en registros judiciales, aunque por sí sola no permite concluir que todas las reclamaciones hayan derivado en deudas firmes o responsabilidades penales.
Señalamientos por rentas en Valle de Bravo
Meses antes del crimen, Diego también había enfrentado acusaciones públicas relacionadas con su actividad de renta de propiedades.
En julio de 2026, una mujer lo señaló por un presunto fraude cercano a 500 mil pesos relacionado con la renta de una casa en Valle de Bravo. Posteriormente surgieron otros testimonios de personas que aseguraron haber tenido problemas con operaciones vinculadas al mismo negocio.
Esos señalamientos forman parte del contexto empresarial de Rosen Ferlini, aunque no todos han sido acreditados mediante una sentencia.
La disputa económica detrás del crimen
La Fiscalía mexiquense ha establecido que Diego tenía una relación previa y de confianza con Jonathan. Esa relación es clave para entender por qué habría podido acercarse al músico sin levantar sospechas inmediatas.
En un principio, distintas versiones apuntaron a una disputa económica derivada de los negocios compartidos. Sin embargo, con el avance de la investigación surgió una línea todavía más relevante.
Reportes recientes señalan que uno de los objetivos del ataque habría sido localizar una memoria USB con claves de acceso a activos digitales valuados en aproximadamente 30 millones de pesos en bitcoin.
Diego Sebastián Rosen Ferlini no era un desconocido que irrumpió en la vida de Jonathan Meléndez. Era su socio comercial, compartían negocios, administraban propiedades, convivían fuera del trabajo y, según los reportes disponibles, hasta jugaban pádel juntos.





