- Documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos revelan que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) financió a organizaciones estudiantiles de derecha en México antes y después de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Los archivos también documentan operaciones de infiltración política, vigilancia y colaboración con funcionarios de seguridad mexicanos.
La información forma parte de una investigación publicada por el National Security Archive, centro independiente con sede en Washington, cuyos investigadores Claire Dorfman y Arturo Jiménez-Bacardí analizaron documentos oficiales relacionados con las actividades de la agencia estadounidense en territorio mexicano.
De acuerdo con el informe, retomado este viernes por La Jornada, la CIA mantuvo al menos cinco proyectos durante aproximadamente dos décadas para intervenir en organizaciones estudiantiles, obtener información e influir en sectores políticos y universitarios del país.
CIA entregó recursos a organizaciones estudiantiles de derecha
Los archivos señalan que, desde 1963, la agencia estadounidense comenzó a financiar al Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), organización anticomunista que desarrollaba actividades en distintas universidades mexicanas.
El financiamiento inicial ascendía a 6 mil dólares anuales y formaba parte del proyecto secreto LIHUFF, mediante el cual la CIA buscaba influir en la política estudiantil.
La agencia también utilizó al Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IISE) como organización intermediaria para financiar publicaciones anticomunistas, distribuir propaganda y respaldar las actividades del MURO.
Según los documentos, el instituto proporcionó a la estación de la CIA en México una lista con los nombres de aproximadamente 3 mil personas identificadas como comunistas.
Las evaluaciones internas de la agencia describían al MURO como una agrupación que contaba con alrededor de 200 integrantes dedicados a realizar acciones de hostigamiento contra organizaciones comunistas y simpatizantes de Cuba en universidades como la UNAM y las de Puebla y Guadalajara.
Funcionarios de la propia CIA cuestionaron el financiamiento
La documentación también revela que el respaldo estadounidense a estas organizaciones provocó diferencias dentro de la propia agencia.
En 1967, Kenneth Y. Millian, integrante del equipo de evaluación de operaciones encubiertas, recomendó retirar el apoyo al MURO debido a las consecuencias que podría generar el fortalecimiento de grupos estudiantiles radicales.
Pese a estos cuestionamientos, las operaciones continuaron después de la matanza de Tlatelolco.
Los archivos documentan que, en 1969, la CIA entregó 4 mil dólares a Fernando Gutiérrez Barrios, entonces director de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), para organizar y movilizar estudiantes durante una manifestación del MURO frente a la embajada de la Unión Soviética en México.
Documentos revelan colaboración entre la CIA y Nazar Haro
Otro de los hallazgos corresponde a la relación que mantuvo la agencia estadounidense con Miguel Nazar Haro, integrante de la DFS que posteriormente encabezaría esa institución.
Los documentos desclasificados confirman que la CIA patrocinó y subsidió su capacitación en la Academia Internacional de Policía de Estados Unidos durante 1965, a petición de Fernando Gutiérrez Barrios.
Posteriormente, Nazar Haro dirigió un grupo de aproximadamente 20 agentes dedicados a recopilar información sobre el Partido Comunista Mexicano, exiliados cubanos, organizaciones trotskistas y grupos culturales vinculados con el bloque soviético.
Entre 1966 y 1969, su equipo aportó cerca del 20 por ciento de los informes de inteligencia considerados útiles por la estación de la CIA en México, según la documentación examinada.

Exigen desclasificar archivos sobre la matanza de Tlatelolco
A 58 años de los acontecimientos del 2 de octubre de 1968, el National Security Archive denunció que la CIA todavía mantiene bajo reserva información relacionada con sus operaciones contra organizaciones estudiantiles mexicanas.
El organismo examinó una historia oficial de la estación de inteligencia estadounidense en México, integrada por tres volúmenes y 539 páginas, que abarca actividades desarrolladas entre 1947 y junio de 1969.
Aunque parte del material fue desclasificado en 2025, permanecen censuradas secciones relacionadas con las operaciones estudiantiles, así como información sobre la colaboración con funcionarios de la Dirección Federal de Seguridad.
Los investigadores señalaron que la documentación disponible acredita el financiamiento y las operaciones de influencia de la CIA, pero todavía no permite determinar completamente el alcance de su posible participación en los hechos violentos del 2 de octubre.
Ante ello, solicitaron a la agencia estadounidense publicar una versión íntegra y sin censura de sus archivos sobre las operaciones realizadas en México durante aquel periodo.





