- Javier Albarrán, militante del Partido Acción Nacional en el Estado de México, desató críticas al plantear que México sustituya el voto individual por un sufragio “por casa, por familia”, emitido por una sola persona en representación de todo el hogar.
Aunque Albarrán no pidió literalmente eliminar el voto de las mujeres, su propio ejemplo coloca a un hombre como responsable de decidir. En los hechos, ese modelo borraría la autonomía política de todas las personas adultas que no fueran designadas como representantes familiares.
En un video difundido en sus redes sociales, Albarrán retomó la polémica provocada por Natalia Torres, afiliada del PRI, quien cuestionó que todas las personas puedan votar, y presentó su propia alternativa: entregar un solo voto por hogar.
“Si votáramos por casa, por familia, y hubiera un responsable de emitir ese voto —alguien que no piense solo en él, sino en todos— pensando en su esposa y en quien podría dar un mejor sistema de salud, pensando en sus hijos, en su educación y su futuro, y también pensando en sí mismo, buscando dónde hay más y mejores oportunidades de trabajo para llevar el pan a la casa, las cosas serían distintas”, afirmó el panista.
El propio lenguaje de su planteamiento da por hecho que ese “responsable” sería un hombre: habla de alguien que decide pensando en “su esposa” y “sus hijos”. Así, no solo propone concentrar en una sola persona el derecho político de todo el hogar, sino que reduce la diversidad de las familias a un modelo tradicional, heterosexual y jerárquico, donde el varón decide y los demás quedan políticamente subordinados.
El político también aseguró que actualmente el voto resulta demasiado individual y acusó que algunas personas cambian su decisión electoral por “una despensa o por 500 pesos”,
Sin embargo, concentrar el voto de toda una familia en una sola persona no combatiría la compra del sufragio. Al contrario, abriría la puerta a presiones dentro del hogar y dejaría la decisión política en manos de quien controle los recursos económicos o ejerza mayor autoridad familiar.
El voto familiar contradice las leyes mexicanas
La Constitución reconoce en su artículo 35 el derecho de cada ciudadana y ciudadano a votar en las elecciones populares. La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales también establece que el voto debe ser universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible.
Un sistema de voto por familia chocaría directamente con estos principios porque permitiría que una persona transfiriera, absorbiera o sustituyera la decisión de otras.
La democracia mexicana reconoce personas ciudadanas, no familias electorales. Una esposa no representa medio voto, un hijo adulto no constituye una extensión política de su padre y ninguna autoridad familiar puede sustituir la voluntad individual.
Del abandono de Movimiento Ciudadano a la militancia panista
Javier Albarrán contendió en 2024 como candidato de Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de Toluca. Días antes de las elecciones, abandonó su campaña y pidió apoyar a Melissa Vargas, candidata de la alianza formada por PRI, PAN, PRD y Nueva Alianza.
Posteriormente, Albarrán formalizó su afiliación al PAN en Metepec. Actualmente se presenta en sus redes sociales como militante de Acción Nacional y coordinador estatal de la organización Actívate.
El material revisado muestra una postura personal de Albarrán, no una iniciativa legislativa ni un posicionamiento institucional aprobado por la dirigencia panista.
México tardó décadas en reconocer el voto de las mujeres
México reconoció el derecho de las mujeres a votar y ser electas a nivel federal en 1953, después de una larga lucha contra las ideas que las consideraban dependientes de sus esposos o padres. Las mexicanas participaron por primera vez en una elección federal en 1955.
Ante lo que calificó como un presunto “golpeteo mediático”, Javier Albarrán salió a responder en sus historias de Instagram que nunca propuso quitarles el voto a las mujeres y que ellas también podrían decidir el sufragio de su familia “si así lo quisieran y acordaran en conjunto”.
Sin embargo, su aclaración no corrige el fondo del planteamiento; confirma su desconocimiento de la realidad mexicana. Suponer que todos los hogares toman decisiones en condiciones de igualdad, libertad y consenso ignora que millones de familias están atravesadas por dependencia económica, relaciones desiguales de poder y violencia.
El problema no es si el voto familiar lo emitiría un hombre o una mujer, sino que una sola persona sustituiría la voluntad política de otras ciudadanas y ciudadanos. Confundir un supuesto acuerdo doméstico con la renuncia a un derecho individual no es una defensa, es muestra de la fragilidad de su propuesta.





