- El doble sismo que golpeó a Venezuela exhibió que la emergencia no cayó sobre un país en condiciones normales, sino sobre un sistema sanitario presionado por años de sanciones y restricciones petroleras impuestas por Estados Unidos.
La crisis sanitaria que enfrentó Venezuela tras el doble sismo del miércoles pasado no puede entenderse sin mirar el cerco económico que Washington mantiene contra Caracas desde hace más de una década.
De acuerdo con la información difundida, los primeros reportes tras la emergencia señalaron saturación en servicios médicos, especialmente en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el movimiento telúrico.
Sin embargo, el mismo reporte apunta que hospitales públicos de Caracas operaron en condición de contingencia, mientras clínicas privadas se sumaron a la atención gratuita de personas lesionadas bajo coordinación gubernamental.
El petróleo, la llave que EU cerró
El punto central es el petróleo. Venezuela ha dependido históricamente de su industria petrolera para financiar buena parte de sus ingresos públicos, incluidos salud, educación, programas sociales y servicios básicos
Aunque el régimen de sanciones comenzó a escalar desde 2015 con la Orden Ejecutiva 13692 firmada durante el gobierno de Barack Obama, el golpe más fuerte al corazón económico venezolano llegó en 2019, cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos sancionó a Petróleos de Venezuela, S.A. —PDVSA— por operar en el sector petrolero del país.
Salud pública bajo presión por sanciones
William Castillo, viceministro de Políticas Antibloqueo de Venezuela, explicó que el impacto sobre los ingresos del Estado terminó trasladándose rápidamente a la sociedad, sobre todo porque una parte sustancial del presupuesto venezolano se destina a programas sociales, salud pública, educación y atención a comunidades vulnerables.
El funcionario también señaló que las restricciones financieras complicaron la compra de medicamentos de alto costo, insumos médicos, vacunas y equipos necesarios para sostener servicios esenciales.
El sismo fue el detonante visible, pero la fragilidad venía de antes. El sistema de salud venezolano enfrentó la emergencia con limitaciones acumuladas por años de restricciones económicas, dificultades para importar insumos y obstáculos para mover recursos en el sistema financiero internacional.





