José Benítez: “Metepec es rico, pero desigual; falta voluntad política”

José Benítez criticó inseguridad, crisis de agua, clasismo y corrupción municipal en Metepec durante entrevista en #Relevo.
  • En #Relevo de Subjetivo, José Benítez cuestionó el modelo político de Metepec: inseguridad, crisis de agua, clasismo, privatización del desarrollo y una riqueza municipal que —acusó— no llega a la gente.

Metepec presume plazas de lujo, desarrollo inmobiliario, turismo y una economía fuerte. Pero para José Benítez, esa postal esconde una realidad mucho más incómoda: un municipio profundamente desigual, donde la riqueza se concentra arriba mientras pueblos y colonias siguen esperando agua, pavimento, alumbrado y seguridad.

Durante su entrevista en #Relevo, programa especial de Subjetivo.mx, Benítez sostuvo que el problema de fondo no es solo electoral, sino de modelo: “el modelo político y económico con el cual se gobierna”. A su juicio, Metepec ha sido administrado bajo una lógica de derecha que privilegia a constructoras, privadas, zonas comerciales y grupos empresariales, mientras la vida cotidiana de la mayoría sigue atorada en necesidades básicas.  

“Metepec es pequeño, bonito y en realidad no es difícil de gobernar. Lo que se necesita es voluntad política”, soltó en uno de los cierres más claros de la conversación.  

Entrevista completa

“Plazas de mil millones y calles sin pavimento”

Benítez describió a Metepec como un municipio de contrastes brutales. Por un lado, centros comerciales, fraccionamientos y zonas de alto consumo. Por el otro, colonias sin servicios mínimos.

“Puedes encontrarte en una plaza comercial de mil millones y cuatro o cinco calles atrás no hay pavimento, no hay agua potable”, dijo.  

Para el entrevistado, ese contraste revela una falla estructural: el municipio genera riqueza, pero esa riqueza no se distribuye correctamente.

“El crecimiento solo beneficia a algunos: mismas familias de empresarios, mismas familias de constructoras, mismas licitaciones”, acusó.  

Subjetivo

Seguridad, agua e infraestructura: el verdadero diagnóstico

Cuando se le preguntó por los principales problemas del municipio, Benítez no se fue por las ramas.

“La seguridad es el principal problema de Metepec, luego el agua y luego la infraestructura”, afirmó.  

También se puso sobre la mesa el aumento de 167% en robo a comercio, un dato especialmente delicado para un municipio con fuerte actividad turística, artesanal y restaurantera.  

“Hay una conducta extremadamente clasista”, dijo al hablar del trato diferenciado que puede recibir un ciudadano en una privada frente a un habitante de los pueblos de Metepec.  

Su propuesta conceptual va por otro lado: mesas de paz sectoriales, participación ciudadana, atención por cuadrantes, policía cercana y recuperación del espacio público.

Subjetivo

“El agua se convirtió en un negocio clandestino”

La crisis hídrica fue otro punto fuerte. Benítez aseguró que Metepec no garantiza agua constante ni suficiente para todos sus habitantes.

“No hay agua para los ciudadanos de Metepec, por lo menos no agua constante y no agua para todos”, señaló.  

Luego lanzó una acusación más dura: “El agua se ha convertido en un negocio clandestino para muchos municipios”. Según explicó, donde hay escasez también aparecen pipas, posibles pinchamientos, huachicoleo del agua y redes de negocio alrededor de una necesidad básica.  

Además cuestionó el gasto de agua en campos de golf y privadas de lujo, particularmente cuando hay familias que dependen de pipas o viven con suministro irregular.

Subjetivo

Crítica al poder municipal: “el negocio está en los contratos”

Benítez sostuvo que el problema no siempre está en el sueldo formal de un funcionario, sino en el patrimonio y el gasto.

“Uno puede esconder la mano con la que roba, pero no con la que gasta”, dijo.  

Al hablar del poder municipal, fue todavía más directo: “El negocio está en los contratos”. Según su lectura, los municipios siguen siendo espacios donde se repiten viejas prácticas: asignar contratos, recibir beneficios y convertir la obra pública en mecanismo de enriquecimiento.  

También hizo autocrítica hacia el propio movimiento al señalar que, aunque la transformación avanzó en lo nacional, todavía falta que llegue con fuerza al último tramo territorial: los municipios.

“Ya se transformó lo macro, pero también queremos transformarlo micro”, planteó.  

Subjetivo

“Para transformar la vida de la gente”

Al responder para qué quiere ejercer el poder, Benítez dejó una de sus frases más destacadas de toda la entrevista:

“Para transformar la vida de la gente”.  

A partir de ahí, criticó la idea del poder como mecanismo de validación personal: llegar para comprar autos de lujo, acumular riqueza o presumir estatus.

“Todos tenemos necesidad de un carro, pero no de una Range Rover Defender 2026 pagada con presupuesto público”, se dijo durante la conversación al abordar los excesos de la clase política.  

Benítez sostuvo que su generación debe ir más allá de esas prácticas, porque los malos gobiernos municipales terminan pegándole incluso a la percepción nacional de Morena.

Delfina Gómez y la 4T sí apoyan a Metepec, acusa Benítez

Benítez defendió el papel de la gobernadora Delfina Gómez y aseguró que el gobierno estatal ha tratado a los municipios sin distinción partidista.

También sostuvo que Metepec recibe una parte importante de su presupuesto de aportaciones estatales y federales, algo que —según dijo— no se comunica en el municipio.

De acuerdo con lo expuesto en la entrevista, Metepec tiene alrededor de 260 mil habitantes y un presupuesto aproximado de 2 mil 300 millones de pesos. Para Benítez, esa relación entre población, presupuesto y territorio confirma que el municipio sí tiene condiciones para resolver sus pendientes.  

“Un Metepec más colorido, colectivo y menos privatizado”

Al cierre, Benítez dibujó el municipio que le gustaría ver: más seguro, con más agua, mejor infraestructura y menos privatización de la vida pública.

“Espero ver un Metepec más colorido, más colectivo, menos privatizado”, dijo.  

También reivindicó a la gente del municipio: artesanos, comerciantes, familias trabajadoras y comunidades que —dijo— generan belleza y riqueza, pero no reciben de vuelta lo que producen.

“La verdad es que se les trata de manera injusta. Las ganancias que su municipio genera no llegan a donde ellos están”, afirmó.  

Y cuando se le preguntó si ese cambio era posible o solo un sueño, respondió con obradorismo de manual, pero del bueno:

“Sí se puede, todo con voluntad política se puede. Andrés Manuel López Obrador ganó la Presidencia de México con un partido de reciente creación y sin un peso en la bolsa. Eso era un sueño en aquellos días”.  

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