Canadá abre la puerta a ser “miembro asociado” de la Unión Europea

  • Canadá y la Unión Europea comenzaron a explorar una fórmula inédita para llevar su relación a un nivel de integración mucho mayor y convertir al país norteamericano en el primer “miembro asociado” del bloque comunitario.

La propuesta fue planteada el 16 de septiembre por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante su discurso sobre el Estado de la Unión. Un día después, el primer ministro canadiense, Mark Carney, respaldó públicamente la iniciativa ante el Parlamento Europeo. Sin embargo, ninguna de las dos partes está planteando, por ahora, que Canadá se convierta en el miembro número 28 de la UE. El estatus de “miembro asociado” ni siquiera existe actualmente en los tratados europeos y tendría que ser definido desde cero.

Durante su intervención en Estrasburgo, Von der Leyen planteó pasar del actual acuerdo comercial CETA a una “Alianza para el Futuro” entre la Unión Europea y Canadá.

La presidenta de la Comisión propuso profundizar la cooperación en manufactura avanzada, tecnología, industrias de defensa, el Ártico, energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, computación cuántica, ciberseguridad y seguridad económica. Al cerrar ese segmento de su discurso, anunció su intención de trabajar para abrir la puerta a que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la UE.

Carney respondió este 17 de septiembre ante el Parlamento Europeo que Canadá “da la bienvenida” a esa propuesta y señaló que ambas partes deberán definir conjuntamente en qué consistiría esa nueva relación.

El siguiente momento clave será la cumbre entre Canadá y la Unión Europea programada para el 29 y 30 de octubre en Montreal, donde podría comenzar a precisarse la estructura política y jurídica del nuevo acuerdo.

Canadá no está solicitando entrar plenamente a la Unión Europea

Carney ha dejado claro que su gobierno busca una alianza extraordinariamente profunda, pero no ha presentado una solicitud formal para convertirse en Estado miembro de la Unión Europea.

Además, una adhesión plena enfrenta un obstáculo jurídico fundamental. El artículo 49 del Tratado de la Unión Europea establece que cualquier “Estado europeo” que cumpla los valores y requisitos del bloque puede solicitar su ingreso. Canadá es un Estado norteamericano y, bajo la redacción vigente del tratado, no encaja en ese mecanismo ordinario de ampliación.

Por ello, una eventual membresía plena de Canadá requeriría, como mínimo, una modificación o reinterpretación sustancial de los tratados europeos y posteriormente un proceso de adhesión que necesita el consentimiento unánime de los Estados miembros.

El concepto de “miembro asociado” permitiría intentar una integración profunda sin convertir a Canadá en un Estado miembro ordinario.

¿Qué es un “miembro asociado” de la UE?

Los tratados europeos no contemplan una categoría denominada “miembro asociado”. Reuters señaló que se trata de una figura inédita y que todavía no están definidos sus derechos, obligaciones, acceso al mercado único o participación en las instituciones europeas.

Sí existe una herramienta jurídica que podría servir como base. El artículo 217 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea permite al bloque celebrar acuerdos de asociación con terceros países que establezcan derechos y obligaciones recíprocos, acciones comunes y procedimientos especiales.

Eso significa que la UE podría diseñar una relación especial con Canadá sin otorgarle necesariamente derecho a voto en el Consejo Europeo, eurodiputados, un comisario europeo o todos los derechos de ciudadanía comunitaria.

Los detalles dependerían completamente de lo que negocien Ottawa, la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y los 27 gobiernos nacionales.

¿Qué propone Canadá?

Canadá propone una cooperación estratégica en minerales críticos, industria militar, inteligencia artificial, capacidad informática, energía, espacio y sistemas de pagos. También planteó avanzar hacia un comercio digital prácticamente sin fricciones para productos no agrícolas y numerosos servicios.

Otro punto relevante sería la movilidad. Carney propuso facilitar que jóvenes canadienses y europeos puedan vivir, trabajar y estudiar a ambos lados del Atlántico.

También pidió incorporar a Canadá a Erasmus+, el programa europeo de movilidad estudiantil, y profundizar su participación en la siguiente generación de Horizon Europe, el programa de investigación e innovación de la UE.

Canadá ya participa desde 2024 como país asociado en el Pilar II de Horizon Europe, dedicado principalmente a desafíos globales y competitividad industrial.

Canadá y Europa ya tienen un acuerdo comercial profundo

Desde septiembre de 2017 se aplica provisionalmente el Acuerdo Económico y Comercial Global entre Canadá y la UE, conocido como CETA.

Según la Comisión Europea, el comercio bilateral de mercancías aumentó 76% entre 2016 y 2025, hasta alcanzar 81 mil 500 millones de euros. El intercambio de servicios llegó a 49 mil millones de euros en 2025, 91% más que antes de la aplicación provisional del tratado.

La Unión Europea es actualmente el segundo socio comercial más importante de Canadá, después de Estados Unidos. El gobierno canadiense calcula que el intercambio bilateral de bienes y servicios con la UE alcanzó 178 mil 600 millones de dólares canadienses en 2025.

CETA todavía no ha entrado plenamente en vigor. Hasta ahora, 17 de los 27 Estados miembros de la UE han completado la ratificación nacional y otros 10 continúan pendientes.

Canadá ya entró a un programa europeo de defensa

En junio de 2025, Canadá y la Unión Europea firmaron una Asociación de Seguridad y Defensa que amplió la cooperación entre sus industrias militares y fuerzas de seguridad.

En febrero de 2026, Canadá firmó un acuerdo para participar en SAFE, el mecanismo europeo destinado a financiar compras conjuntas y ampliar la capacidad industrial de defensa. El Consejo de la UE formalizó el acuerdo en junio y Canadá se convirtió en el primer país no europeo en participar en el instrumento.

Este precedente es relevante porque demuestra que Bruselas ya ha diseñado mecanismos para integrar a Canadá en políticas comunitarias sin convertirlo en miembro formal de la Unión.

La relación con Estados Unidos aceleró el acercamiento

Canadá continúa profundamente integrado a la economía estadounidense mediante el tratado comercial con Estados Unidos y México, conocido como T-MEC en México y CUSMA en Canadá. El acuerdo sigue plenamente vigente hasta 2036, aunque atraviesa su revisión sexenal iniciada en julio de 2026.

Al mismo tiempo, el gobierno canadiense mantiene disputas con la administración de Donald Trump por aranceles estadounidenses sobre sectores como acero, aluminio, automóviles y madera.

Trump reaccionó al planteamiento europeo sobre Canadá calificando una eventual asociación como potencialmente “hostil” si estuviera dirigida contra Estados Unidos y amenazó con responder mediante nuevos aranceles contra Europa.

Carney ha sostenido que el acercamiento con Europa pretende diversificar las relaciones económicas de Canadá y fortalecer su capacidad de decisión, no crear un bloque contra Estados Unidos.

¿Qué pasaría si Canadá se convierte en miembro asociado?

En el escenario que actualmente discuten Ottawa y Bruselas, Canadá no necesariamente obtendría todos los derechos de un país de la UE.

El alcance dependerá de la negociación, pero las propuestas públicas permiten anticipar una integración mayor en comercio digital, defensa, energía, minerales críticos, inteligencia artificial, investigación, servicios financieros y movilidad de estudiantes y trabajadores jóvenes.

No significaría automáticamente que los canadienses obtendrían ciudadanía europea, libertad total de movimiento, derecho permanente a trabajar en cualquiera de los 27 países, acceso irrestricto al mercado único o representación política en las instituciones comunitarias. Ninguno de esos elementos ha sido acordado todavía.

Tampoco implicaría necesariamente adoptar el euro ni incorporarse al espacio Schengen.

Precisamente por eso Bruselas y Ottawa hablan de construir una figura nueva y no de aplicar directamente las reglas habituales de adhesión.

¿Y si Canadá llegara a convertirse en miembro pleno?

Primero tendría que resolverse el requisito del artículo 49, que limita el ingreso a Estados europeos. Después Canadá tendría que cumplir los criterios políticos, económicos, institucionales y jurídicos exigidos a los países candidatos, además de adoptar el llamado acervo comunitario: el conjunto de leyes, regulaciones y obligaciones de la Unión Europea.

El Consejo tendría que aprobar su ingreso por unanimidad, el Parlamento Europeo tendría que dar su consentimiento y el tratado de adhesión tendría que ser ratificado por los 27 Estados miembros y por Canadá.

Como miembro pleno, Canadá tendría representación en el Parlamento Europeo, participación en el Consejo de la UE y presencia en la Comisión Europea bajo las reglas que se acordaran en el tratado de adhesión. Sus ciudadanos entrarían en el régimen de ciudadanía europea y, bajo el modelo ordinario de ampliación, tendrían acceso a las libertades del mercado único.

También tendría que aplicar las políticas comunitarias en los ámbitos en los que la UE posee competencias exclusivas, entre ellas la unión aduanera y la política comercial común.

Esto tendría consecuencias directas para la relación comercial canadiense con Estados Unidos y México. Una membresía plena obligaría a compatibilizar o renegociar parte de su arquitectura comercial norteamericana, ya que un Estado miembro de la UE no controla de manera independiente la unión aduanera ni la política comercial exterior.

Además, bajo las reglas actuales, todos los nuevos Estados miembros —salvo que obtuvieran una excepción específica— deben comprometerse a adoptar eventualmente el euro cuando cumplan los criterios económicos y legales. Dinamarca es actualmente el único país con una exclusión formal de esa obligación.

El apoyo ciudadano a una relación más cercana

Una medición de YouGov realizada en Canadá en 2025 encontró que 42% de los consultados apoyaba incluso una eventual membresía plena en la Unión Europea, frente a 33% que se oponía.

En abril de 2026, YouGov preguntó en Francia, Alemania, Italia, Polonia y España si permitirían la entrada de Canadá. La opción obtuvo más apoyo que rechazo en los cinco países, con 55% a favor en Alemania, 51% en España, 46% en Polonia, 42% en Francia y 41% en Italia.

Esas encuestas corresponden a una hipotética membresía plena, no al nuevo concepto de “miembro asociado” que se discute actualmente.

Hasta este 17 de septiembre no existe un acuerdo firmado para convertir a Canadá en miembro asociado de la Unión Europea, ni una definición jurídica oficial de lo que significaría esa categoría.

Lo confirmado es que la presidenta de la Comisión Europea propuso formalmente explorarla, el gobierno de Mark Carney aceptó avanzar en esa dirección y ambas partes preparan una agenda que incluye comercio, defensa, energía, tecnología, investigación y movilidad.

La cumbre del 29 y 30 de octubre en Montreal será el siguiente espacio formal para conocer hasta dónde pretenden llevar esa integración.

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