- Las nuevas esculturas de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara no costarán un solo peso al Gobierno de la Ciudad de México. Clara Brugada anunció que organizaciones sociales, activistas, artistas y ciudadanos financiarán la reposición del conjunto retirado por órdenes de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega.
La jefa de Gobierno explicó que las piezas se construirán mediante aportaciones solidarias, por lo que la administración capitalina no utilizará recursos públicos para recuperar el conjunto conocido como Monumento Encuentro.
“Desde que informé que era necesario buscar la manera de reponer estas esculturas, se acercaron muchos grupos, gente, ciudadanos, personas solidarias con, justamente, el significado del Che Guevara y Fidel Castro”, afirmó Brugada.
El Gobierno capitalino formará un comité encargado de organizar la recaudación, definir el proyecto artístico y coordinar la nueva instalación. La Secretaría de Cultura participa en los trabajos, aunque todavía no se conoce quién elaborará las piezas, qué materiales utilizará ni cuándo quedarán terminadas.
Las esculturas tampoco regresarán al Jardín Tabacalera, en la alcaldía Cuauhtémoc. Brugada adelantó que se colocarán en otro punto de la capital, cuya ubicación todavía se encuentra en evaluación.
Rojo de la Vega quiso intercambiar las piezas por recursos
La definición del nuevo financiamiento llegó después de que Alessandra Rojo de la Vega propusiera entregar las esculturas a cambio de recursos equivalentes a su valor.
En un video, la alcaldesa planteó que el Gobierno capitalino otorgara asfalto, maquinaria para recolectar basura u otros recursos públicos a la Cuauhtémoc, en lugar de construir un nuevo monumento. Sin embargo, las piezas originales fueron adquiridas con dinero público durante la administración de Ricardo Monreal en la entonces delegación.
Brugada rechazó el intercambio y acusó a la alcaldía de mantener “secuestradas” las esculturas durante más de un año. También reprochó que ahora se intentara pedir dinero o servicios para devolver bienes que no pertenecen a una persona ni a un partido, sino al patrimonio público.
La mandataria sostuvo que Rojo de la Vega cometió faltas administrativas al retirar unilateralmente el monumento y recordó que las autoridades tienen la obligación de proteger el patrimonio bajo su responsabilidad, independientemente de sus preferencias ideológicas.
“Cuando nos elige la ciudadanía como gobernantes, tenemos la obligación de cuidar el patrimonio del territorio y no poner primeramente una cuestión ideológica”, señaló.
El Comité de Monumentos calificó el retiro fuera de la norma
Rojo de la Vega ordenó retirar las figuras el 16 de julio de 2025. Su administración argumentó que el expediente original estaba incompleto, que no existía autorización suficiente del Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos y que las piezas permanecían bajo resguardo irregular.
Sin embargo, el Gobierno de la Ciudad de México sostuvo que el Monumento Encuentro estaba reconocido como patrimonio capitalino y que la alcaldía tampoco contaba con facultades para retirarlo por su cuenta.
Una semana después de la remoción, el propio Comité de Monumentos calificó el procedimiento como “fuera de la norma” y exhortó a la Cuauhtémoc a regularizar formalmente la permanencia, retiro o reubicación de la obra.
El organismo también recordó que los bienes de dominio público son inalienables, inembargables e imprescriptibles. Por esa razón, mientras no cambie su situación jurídica, la alcaldía no puede venderlos, subastarlos ni utilizarlos como moneda de cambio.
Monumento recuerda el encuentro que cambió la historia de Cuba
El conjunto fue creado por el escultor mexicano Óscar Ponzanelli y mostraba a Fidel Castro y al Che Guevara conversando sobre una banca. Las piezas de bronce pesaban alrededor de 250 kilogramos cada una.
La obra conmemora el encuentro que ambos revolucionarios sostuvieron en 1955 en la colonia Tabacalera, durante su estancia en México. A partir de esa reunión comenzaron a organizar la expedición que posteriormente participó en el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista.
Las esculturas se instalaron originalmente en diciembre de 2017, en el jardín de la Plaza de San Carlos. La entonces administración delegacional destinó aproximadamente 600 mil pesos para adquirirlas, de acuerdo con información proporcionada posteriormente por la propia alcaldesa de Cuauhtémoc.
La obra enfrentó distintas controversias. Fue retirada temporalmente, reinstalada posteriormente y sufrió intentos de robo y actos de vandalismo. Pese a ello, permaneció como un símbolo del episodio histórico ocurrido en esa zona de la capital.
Brugada reconstruirá las piezas en otro punto de la CDMX
El pasado 27 de julio, Brugada confirmó que su Gobierno impulsaría la creación de nuevas figuras para evitar que el recuerdo histórico quedara condicionado por el control que mantiene la alcaldía Cuauhtémoc sobre las originales.
La decisión ocurrió después de una movilización que exigió devolver las esculturas y tras más de un año sin que la administración de Rojo de la Vega definiera claramente su destino.





