- La destrucción de la escultura del expresidente Felipe Calderón en el Complejo Cultural Los Pinos dejó imágenes que recuerdan otros episodios internacionales de derribo de monumentos políticos, como los de Francisco Franco en España y Sadam Huseín en Irak. Extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro protagonizaron la protesta, casi 17 años después de que el gobierno panista decretara la desaparición de la empresa pública.
Un grupo de extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) destruyó este miércoles 30 de septiembre la estatua del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, ubicada en la Calzada de los Presidentes del Complejo Cultural Los Pinos, en la Ciudad de México.
Los manifestantes golpearon repetidamente la escultura de bronce hasta desprenderle la cabeza. También retiraron la placa conmemorativa que identificaba al exmandatario, quien gobernó México entre 2006 y 2012.
Videos difundidos en redes sociales documentaron el momento en que los inconformes rodearon la figura y comenzaron a golpearla. Los hechos ocurrieron después de una movilización contra Calderón, quien participó ese mismo día en el foro América Libre 2026, celebrado en un hotel de Paseo de la Reforma.
Los manifestantes marcharon desde las inmediaciones del hotel hasta Los Pinos, donde realizaron la intervención contra el monumento. Posteriormente, las autoridades cerraron el acceso al recinto cultural.
El conflicto de Luz y Fuerza que persigue a Calderón desde 2009
La protesta tiene como antecedente uno de los conflictos laborales más importantes del sexenio calderonista.
El 11 de octubre de 2009, el Diario Oficial de la Federación publicó el decreto presidencial mediante el cual el gobierno de Felipe Calderón extinguió Luz y Fuerza del Centro.
La decisión dejó sin su fuente de empleo a más de 45 mil trabajadores, de acuerdo con cifras recogidas posteriormente por el propio Gobierno federal en el decreto de compensación vitalicia publicado en 2022.
La administración calderonista justificó entonces la desaparición del organismo mediante argumentos financieros y operativos. Sin embargo, integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) rechazaron la medida y emprendieron una prolongada lucha laboral y jurídica.
A casi 17 años de aquella decisión, el conflicto volvió a hacerse visible durante la reaparición pública de Calderón en México.
Los manifestantes llevaron su inconformidad desde Paseo de la Reforma hasta la antigua residencia presidencial, donde atacaron una representación del exmandatario.
De Franco a Sadam Huseín: cuando las estatuas concentran el rechazo político
Las imágenes de la escultura decapitada de Calderón permiten establecer un paralelismo visual e histórico con otros episodios en los que monumentos dedicados a antiguos gobernantes fueron retirados o destruidos.
Uno de los antecedentes más conocidos ocurrió en España, durante el proceso de retirada de símbolos asociados con la dictadura de Francisco Franco.
El 17 de marzo de 2005, operarios del Ministerio de Fomento retiraron de madrugada la estatua ecuestre del dictador que permanecía en la plaza de San Juan de la Cruz, frente a Nuevos Ministerios, en Madrid.
La escultura llevaba casi cinco décadas instalada en aquel lugar. Su retirada ocurrió tras una iniciativa parlamentaria que buscaba eliminar símbolos franquistas de los espacios públicos.
Otro episodio de repercusión internacional ocurrió el 9 de abril de 2003, cuando una multitud de iraquíes y militares estadounidenses participaron en el derribo de una enorme estatua de Sadam Huseín en la plaza Firdos, en Bagdad.
La imagen del monumento cayendo, en medio de la invasión encabezada por Estados Unidos y del colapso del gobierno iraquí, recorrió el mundo.
La población que se encontraba en la plaza golpeó y pisoteó los restos de la escultura. Aquella escena se convirtió en una de las representaciones visuales más difundidas del fin del régimen de Huseín.

Los Pinos, escenario de una protesta contra el legado calderonista
Los Pinos funcionó durante décadas como residencia oficial de los presidentes de México. Calderón habitó el complejo durante su administración y, desde diciembre de 2018, el recinto abrió sus puertas al público como espacio cultural.
La destrucción de su escultura ocurrió precisamente en el inmueble que alguna vez ocupó como jefe del Ejecutivo federal.
Mientras Calderón participaba en un foro político y cuestionaba al actual gobierno mexicano, extrabajadores de la empresa que desapareció durante su sexenio protagonizaban una protesta contra una representación física de su figura.
Resultado de un reclamo laboral que persiste después de casi dos décadas.





