T-MEC da ventaja a México ante ofensiva arancelaria

  • Mientras Donald Trump amplía su guerra comercial contra decenas de países, México conserva una posición privilegiada: 85 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos mantiene arancel cero gracias al T-MEC.

La integración productiva de América del Norte se convirtió en el principal escudo de México frente a la ofensiva arancelaria impulsada por el Gobierno de Donald Trump.

Aunque Washington impuso nuevos gravámenes a decenas de socios comerciales, los productos mexicanos que cumplen las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá conservan un trato preferencial. Actualmente, 85 por ciento de las exportaciones nacionales entra al mercado estadounidense sin pagar aranceles.

Esta condición reduce el impacto directo de las medidas estadounidenses y vuelve más competitivos a los productos fabricados en México frente a mercancías provenientes de países que deben cubrir tarifas de entre 10 y 12.5 por ciento.

El T-MEC protege a la mayoría de las exportaciones mexicanas

La nueva ronda arancelaria de Trump alcanzó a 60 economías bajo el argumento de que no combaten suficientemente el comercio de productos elaborados mediante trabajo forzoso.

México quedó formalmente incluido con una tarifa adicional de 10 por ciento. Sin embargo, la exención prevista para mercancías que cumplen las reglas del T-MEC mantiene prácticamente sin cambios el tratamiento de la mayoría de los bienes nacionales.

Marcelo Ebrard, secretario de Economía, explicó que el nuevo gravamen sustituye otra tarifa temporal que estaba por vencer. En términos prácticos, el porcentaje de exportaciones mexicanas sujetas al impuesto permanece igual, mientras el grueso del comercio conserva el acceso preferencial.

La estrategia comercial del Gobierno de Claudia Sheinbaum se ha concentrado en preservar esta ventaja, defender las reglas de origen y mantener abiertas las negociaciones con Washington sin aceptar que México cargue con el costo de la política proteccionista estadounidense.

Exportaciones de México mantienen su avance

La ventaja del T-MEC ya aparece en las cifras comerciales. Durante los 12 meses comprendidos entre junio de 2025 y mayo de 2026, México exportó bienes a Estados Unidos por 558 mil millones de dólares, un crecimiento anual de 8 por ciento, de acuerdo con la Secretaría de Economía.

En mayo, la participación mexicana en las importaciones totales estadounidenses alcanzó un máximo de 17.4 por ciento, según datos retomados por La Jornada. México mantiene así su posición como el principal proveedor de mercancías de la mayor economía del mundo.

La cercanía geográfica, las cadenas productivas compartidas y el trato arancelario preferencial permiten que las empresas instaladas en México ofrezcan menores costos frente a competidores de Asia, Europa y América Latina.

No es magia ni una concesión de Trump: es el resultado de décadas de integración industrial y de un tratado que Washington tampoco puede borrar con una publicación en redes sociales.

El pasado 1 de julio, Estados Unidos rechazó extender automáticamente el T-MEC por otros 16 años. La decisión abrió un periodo de revisiones y negociaciones anuales, pero no canceló el acuerdo ni eliminó sus beneficios comerciales.

El tratado continuará vigente mientras los tres países buscan resolver sus diferencias. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos confirmó que las conversaciones seguirán para discutir temas como el déficit comercial, las reglas automotrices y la seguridad de las cadenas de suministro.

México y Estados Unidos celebraron en julio una tercera ronda bilateral. Las mesas abordaron comercio automotriz, acero, aluminio, agricultura, derechos laborales y medidas para impedir que países ajenos a la región utilicen el territorio mexicano como puente para evadir restricciones estadounidenses.

Las exportaciones de acero, aluminio y determinados productos automotrices continúan sujetas a tarifas especiales aplicadas por razones de seguridad nacional.

Washington mantiene gravámenes sectoriales que no desaparecen automáticamente por cumplir las reglas del T-MEC. En algunos productos metálicos, Estados Unidos aplica tarifas específicas; en el sector automotriz, los impuestos pueden recaer sobre el contenido no producido dentro de ese país.

Eliminar o reducir estas medidas será uno de los principales retos para el equipo negociador mexicano. También resultará necesario impulsar infraestructura, energía, seguridad y certeza jurídica para convertir la ventaja arancelaria en nuevas inversiones y empleos mejor pagados.

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