- Tras semanas de silencio público tras la elección judicial, Andrés Manuel López Obrador reapareció en redes sociales con un mensaje directo: presentó Grandeza, su nuevo libro dedicado a reivindicar el legado de los pueblos originarios de México.

El expresidente Andrés Manuel López Obrador volvió a dar señales públicas este sábado después de mantenerse fuera del reflector desde que concluyó la elección judicial. Lo hizo a su manera: sin estridencias, desde su rancho y con un mensaje cargado de identidad y memoria histórica.
En un video difundido en sus redes sociales, López Obrador presentó Grandeza, su nuevo libro, una obra con la que busca —según él mismo dijo— “reivindicar a los pueblos originarios del México antiguo, a la civilización negada”, retomando el pensamiento de Guillermo Bonfil Batalla.
“Gracias a ese legado de conocimientos, valores, costumbres, tradiciones y arte, México, a pesar de los pesares, sigue siendo una potencia cultural en el mundo”, expresó en su mensaje. El exmandatario envió además un mensaje cercano a sus seguidores: “A ustedes envío un abrazo con todo mi corazón”.
Contexto: su primera aparición tras la elección judicial
La ausencia de López Obrador había alimentado especulación entre sectores conservadores que viven de inventar crisis imaginarias. Sin embargo, su reaparición confirma lo obvio: sigue presente en la conversación política y cultural del país, ahora desde el terreno que siempre le ha apasionado —la historia y la identidad mexicana.
La publicación de Grandeza coincide además con el proceso de reorganización del movimiento obradorista bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha mantenido una relación política sólida con el exmandatario. Su mensaje también se lee como un recordatorio de la raíz ideológica de la Cuarta Transformación: México como potencia civilizatoria desde abajo, desde los pueblos.

El enfoque del libro
De acuerdo con López Obrador, el libro profundiza en la importancia del México antiguo como base de la nación contemporánea, desmontando las narrativas eurocéntricas que históricamente han menospreciado este legado. Su planteamiento coincide con la visión antropológica que desde hace décadas ha insistido en que la modernidad mexicana no puede entenderse sin la fuerza civilizatoria de sus pueblos originarios.
