- Culiacán apareció todo de blanco con pañuelos, globos y consignas de paz, pero la quema de figuras de Claudia Sheinbaum y Rubén Rocha con narices de Pinocho usurpó el mensaje. El rechazo a la violencia no debería vestirse de simbología agresiva.
El domingo 7 de septiembre de 2025, cientos de sinaloenses marcharon en Culiacán —vestidos de blanco, con pancartas, oraciones y consignas como “¡Ya basta!” y “El narco no manda”— para exigirle paz a la Presidenta Claudia Sheinbaum y al gobernador Rubén Rocha Moya
La paradoja: mientras gritaban “queremos paz”, algunos llevaron a cabo una acción simbólicamente violenta: quemaron piñatas que representaban a las autoridades, incluyendo figuras de la propia Sheinbaum. Lo que debería ser un acto de protesta pacífico terminó siendo una apología a la violencia —aunque solo en cartón, sigue el mensaje.
