- A menos de dos meses del arranque del Mundial 2026, la Ciudad de México sigue atrapada entre obras, polvo, cierres y andenes reducidos.
- Aunque Clara Brugada asegura que los trabajos no son para la Copa del Mundo, miles de capitalinos ya están pagando el costo de una planeación tardía.
La cuenta regresiva rumbo al Mundial 2026 ya corre, pero en la CDMX el ambiente no es de fiesta, sino de hartazgo. Diversos puntos de la capital siguen bajo obras que complican la movilidad diaria de residentes, trabajadores y visitantes.
De acuerdo con el reportaje de reforma, uno de los casos más visibles está en San Antonio Abad, donde las obras de la llamada Calzada Flotante redujeron la circulación a dos carriles. El resultado es el de siempre: tráfico pesado, retrasos y un cuello de botella que sofoca una de las vialidades más transitadas de la ciudad.
La situación no se limita a la superficie. En estaciones del Metro como Bellas Artes e Hidalgo, usuarios enfrentan tapiales, polvo, zonas estrechas y trabajos inconclusos. La escena retrata una capital que llega tarde a una cita internacional para la que tuvo años de preparación.
Obras Mundial 2026 ahogan movilidad en CDMX
Aunque la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha defendido que estas intervenciones “no se realizan para el Mundial”, sino como obras que permanecerán y concluirán el 31 de mayo, en la calle la percepción es otra. Para quienes caminan, manejan o usan transporte público, el timing no parece casual: la ciudad aprieta justo antes del evento global.
Y ese es el problema de fondo. No es sólo que haya obras, sino que se hayan acumulado en una etapa crítica, sin una estrategia visible para reducir afectaciones. Si la capital sabía desde hace años que sería sede mundialista, el desorden actual exhibe falta de previsión política y operativa.
Usuarios del Metro y comerciantes resienten el caos
El impacto también golpea a pequeños comercios y a usuarios cotidianos. Según el reportaje, locatarios y transeúntes han resentido la caída en la afluencia, el polvo constante y las dificultades para entrar o salir de sus zonas de trabajo.
En estaciones y corredores intervenidos, la molestia crece porque la promesa de modernización no elimina el desgaste diario. Para miles de chilangos, el Mundial todavía no trae beneficios palpables, pero sí traslados más pesados, incomodidades y una ciudad bajo presión.


