- México se consolidó como el segundo mayor exportador de productos utilizados para construir sistemas de inteligencia artificial entre las economías en desarrollo, sólo detrás de China.
El país ocupa una posición estratégica en la fabricación de servidores, componentes electrónicos y equipos para centros de datos, pero el Banco Mundial advirtió que el verdadero reto será convertir esa capacidad industrial en innovación, empleos especializados y desarrollo tecnológico propio.
Durante 2025, China, México, Malasia, Vietnam y Tailandia encabezaron, en ese orden, las exportaciones de insumos para inteligencia artificial provenientes de países en desarrollo.
En conjunto, estas economías aportaron una parte importante de los servidores, semiconductores, equipos electrónicos y componentes necesarios para entrenar modelos, operar centros de datos y mantener la infraestructura mundial de inteligencia artificial.
El Banco Mundial calcula que aproximadamente la mitad de las exportaciones globales de productos utilizados para construir sistemas de IA ya proviene de países en desarrollo.
El dato coloca a México por encima de otros centros manufactureros emergentes como Malasia, Vietnam y Tailandia. Sin embargo, describe principalmente su papel dentro de la cadena industrial y no significa que el país ocupe el mismo lugar en el desarrollo de modelos avanzados, centros de cómputo o tecnología propia.
Servidores y centros de datos impulsan las exportaciones
El crecimiento mexicano se relaciona con la producción de servidores, dispositivos de procesamiento, componentes electrónicos y equipos utilizados en los centros de datos que sostienen la expansión de la IA.
La Organización Mundial del Comercio ha identificado a México como uno de los nuevos centros manufactureros que aumentaron sus exportaciones de insumos intermedios y equipo tecnológico, junto con Malasia, Vietnam y Tailandia.
Esta posición se explica por la infraestructura industrial instalada, la cercanía con Estados Unidos, la integración comercial de América del Norte y la llegada de inversiones extranjeras en los sectores electrónico y de procesamiento de datos.
La oportunidad es enorme, pero también viene con letra chiquita: ensamblar servidores no garantiza por sí mismo la transferencia tecnológica, el desarrollo de proveedores nacionales ni la formación de ingenieros mexicanos.
El reto es capturar más valor dentro de México
El Banco Mundial advierte que los países que ya participan en la cadena de suministro deben aprovechar esa ventaja para escalar hacia actividades de mayor valor agregado.
Eso implica pasar del ensamblaje a la investigación, el diseño de componentes, el desarrollo de software, la formación de especialistas y la creación de empresas nacionales capaces de integrarse a la industria.
La OMC señala que avanzar dentro de esta cadena requiere inversión, políticas industriales coordinadas, capacitación de largo plazo y vínculos más fuertes entre proveedores, fabricantes y centros de investigación.
México ya tiene un pie dentro de la fábrica mundial de la inteligencia artificial. Ahora necesita evitar que el negocio se limite a importar componentes, ensamblarlos y volverlos a exportar mientras la propiedad intelectual y las mayores ganancias permanecen en el extranjero.
Uso de inteligencia artificial todavía enfrenta rezagos
Aunque México destaca como exportador de infraestructura, la adopción cotidiana de inteligencia artificial entre empresas, instituciones y trabajadores todavía resulta desigual.
El Banco Mundial sostiene que los gobiernos deben cerrar rápidamente las brechas de electricidad, conectividad, capacidad de cómputo, habilidades digitales, datos e instituciones. De lo contrario, la IA podría ampliar las diferencias entre países, concentrar el poder económico y profundizar la desigualdad.
El organismo propone una ruta de tres etapas: adoptar herramientas disponibles, adaptarlas a las necesidades locales y avanzar gradualmente hacia el desarrollo de tecnología de frontera.
También recomienda facilitar el financiamiento de nuevas empresas, ampliar la formación especializada y generar datos en idiomas y contextos locales para evitar que los sistemas importados reproduzcan errores, sesgos o soluciones alejadas de la realidad nacional.
IA podría elevar la productividad sin reemplazar trabajadores
El Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026: La promesa de la inteligencia artificial sostiene que el principal beneficio para los países en desarrollo no consiste en sustituir trabajadores, sino en ampliar sus capacidades.
El estudio estima que 16.2 por ciento de los empleos en economías de ingresos bajos y medios podría registrar incrementos importantes de productividad mediante el uso de IA. La proporción se acerca al 18.7 por ciento previsto para los países ricos.
El riesgo inmediato de automatización sería menor en las economías en desarrollo: alcanzaría a 4.5 por ciento de los empleos existentes, frente a 14.2 por ciento en las naciones de altos ingresos.
Esto abre la posibilidad de emplear herramientas accesibles para apoyar diagnósticos médicos, mejorar decisiones agrícolas, ampliar servicios educativos, fortalecer la respuesta ante desastres y facilitar trámites públicos.
El Banco Mundial considera que la inteligencia artificial podría permitir a los países en desarrollo alcanzar en una década avances que anteriormente habrían tomado hasta un siglo, pero únicamente si actúan antes de que se consoliden nuevas desigualdades.





