- El regreso a clases no tiene que comenzar entre prisas, despertadores y mochilas a medio preparar. A través del juego creativo, las familias pueden recuperar horarios, instrucciones y hábitos de orden antes de volver a las aulas.
- Durante las vacaciones, niñas y niños suelen cambiar sus horarios y actividades cotidianas. Por ello, Play-Doh presentó cinco dinámicas sencillas para facilitar la transición hacia el nuevo ciclo escolar sin abandonar el juego.
El final de las vacaciones suele traer una batalla conocida: volver a dormir temprano, respetar horarios y preparar todo para el regreso a clases. Sin convertir la casa en un cuartel, el juego puede ayudar a que niñas y niños recuperen gradualmente algunos hábitos.
Durante el periodo vacacional cambian los horarios de sueño, alimentación y actividades cotidianas. Por ello, los días anteriores al inicio del ciclo escolar representan una oportunidad para reconstruir rutinas desde casa, pero sin imponerlas de golpe.
El aprendizaje basado en el juego puede servir como una herramienta para facilitar esta transición. Un análisis publicado en 2024 en Frontiers in Psychology, que revisó 136 investigaciones con niñas y niños de tres a ocho años, encontró resultados positivos en la motivación y la participación infantil.
A partir de este enfoque, Play-Doh planteó una serie de actividades que combinan creatividad con acciones habituales dentro del entorno escolar, como respetar tiempos, atender instrucciones, expresar ideas y ordenar los materiales.
“Con estas ideas, las familias pueden aprovechar el juego creativo para recuperar poco a poco momentos con horarios definidos, instrucciones sencillas y orden antes del regreso a clases”, señaló la marca.
1. Establecer un horario para jugar
La primera dinámica consiste en elegir una hora específica para utilizar las masas moldeables. Niñas y niños pueden crear un reloj con Play-Doh y señalar cuándo comienza y termina la actividad.
Este ejercicio permite recuperar poco a poco la noción de horarios, una de las rutinas que suele modificarse durante las vacaciones.
2. Crear figuras siguiendo instrucciones
La segunda actividad propone elegir colores, amasar las piezas y unirlas en un orden determinado.
Después de completar la figura, los menores pueden inventar su propia secuencia y pedirle a otra persona que la siga. Así practican la atención, el orden y la comunicación mediante un reto creativo.
3. Inventar un personaje y contar su historia
Otra opción consiste en crear un personaje, ponerle nombre y construir una historia alrededor de él.
Además de estimular la imaginación, la dinámica permite que niñas y niños expliquen cómo elaboraron la figura, qué materiales utilizaron y por qué eligieron determinados elementos.
4. Imaginar el primer día de clases
Moldear una mochila, un salón o algún objeto relacionado con la escuela puede abrir una conversación sobre el próximo ciclo escolar.
La actividad ofrece una oportunidad para que los menores expresen qué esperan del regreso a clases, qué les emociona y qué situaciones podrían generarles preocupación.
5. Ordenar los materiales al terminar
La última propuesta se enfoca en separar los colores, reunir las herramientas y colocar todo en su lugar después de jugar.
Con esta acción, las familias pueden reforzar el hábito de mantener ordenado el espacio y dejar los materiales preparados para la siguiente actividad.





