Owen, Bosco, Nixon y Oslo se jubilan tras siete años cuidando las aduanas de México

  • Después de aproximadamente siete años de servicio, Owen, Bosco, Nixon y Oslo, cuatro perros detectores de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), terminaron su vida operativa y recibieron una jubilación con honores por su trabajo para impedir el ingreso ilegal de drogas, armas y otras mercancías al país.
  • Los cuatro agentes caninos trabajaron principalmente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y otras instalaciones aduaneras. Ahora cambiarán las revisiones, jornadas y operativos por una nueva etapa: serán entregados en adopción permanente para disfrutar de su retiro.

Durante una ceremonia de reconocimiento, la ANAM despidió a los cuatro binomios caninos y destacó su participación en tareas de seguridad y combate al tráfico de mercancías ilícitas.

Su trayectoria dejó resultados importantes.

De acuerdo con la información difundida durante el homenaje, Owen, Bosco, Nixon y Oslo participaron en el hallazgo de más de siete toneladas de marihuana, 618 kilos de cocaína, 530.6 kilos de metanfetamina y 50 cartuchos calibre 9 milímetros a lo largo de su servicio.

Su trabajo se desarrolló en un punto especialmente sensible para la seguridad nacional: las aduanas, donde diariamente ingresan y salen miles de pasajeros y enormes cantidades de mercancías.

En el caso de la aduana del AICM, se reciben diariamente alrededor de 30 mil pasajeros internacionales y se manejan entre 252 mil y 500 mil toneladas de carga anualmente.

Owen, Bosco, Nixon y Oslo reciben reconocimiento

Durante la despedida, Sacramento Morales Vázquez, titular de la aduana del AICM, reconoció el trabajo realizado por los cuatro ejemplares.

“Reconocemos la relevante trayectoria de extraordinarios elementos caninos”, señaló al destacar su agudeza olfativa, resistencia física, disciplina, valentía y lealtad.

Durante años, esas capacidades permitieron a los animales detectar sustancias y objetos que podían pasar inadvertidos durante una inspección convencional.

Los perros aduaneros están entrenados para localizar hasta 12 olores condicionados, relacionados con narcóticos, divisas, armas, cartuchos y precursores químicos utilizados para elaborar drogas como fentanilo y metanfetamina.

Ni la tecnología sustituye el olfato de los agentes caninos

El titular de la ANAM, Héctor Alonso Romero Quintero, destacó que la modernización de las aduanas mexicanas no significa abandonar el trabajo de los binomios caninos.

“Podemos incorporar la mayor cantidad de tecnología y gestión de datos, pero nada supera la capacidad de detección y reconocimiento que tienen nuestros binomios caninos”, afirmó.

La capacidad olfativa de los ejemplares permite detectar desde partículas diminutas hasta cantidades considerablemente mayores de sustancias ilícitas.

Además, sus revisiones son rápidas, no invasivas y permiten complementar los sistemas tecnológicos empleados en las aduanas.

ANAM cuenta con cientos de perros detectores

Owen, Bosco, Nixon y Oslo forman parte de una estructura canina mucho mayor desplegada en las aduanas mexicanas.

La Unidad Canina Central de la ANAM cuenta con 267 ejemplares. De ellos, 168 trabajan en 50 aduanas del país, mientras otros 99 permanecen en instalaciones de entrenamiento, reproducción, atención veterinaria o preparación operativa.

La formación comienza desde las primeras etapas de vida y continúa durante todo su periodo de servicio.

Romero Quintero sostuvo que el cuidado de los animales también constituye una responsabilidad institucional y que las autoridades deben garantizar su bienestar desde su preparación hasta el momento de su retiro.

De detectar drogas y armas a buscar una familia

Después de siete años recorriendo instalaciones, revisando equipajes y mercancías y acompañando a sus manejadores, los cuatro agentes terminarán definitivamente sus labores.

La jubilación no significa que quedarán abandonados después de cumplir su función.

Owen, Bosco, Nixon y Oslo pasarán por un proceso de adopción permanente, con el objetivo de encontrar hogares adecuados para su nueva vida fuera de las aduanas.

Atrás quedan los operativos y las jornadas de detección. Después de ayudar a localizar toneladas de drogas y contribuir durante años a la seguridad de las fronteras mexicanas, los cuatro veteranos finalmente podrán dedicarse a una tarea bastante menos peligrosa: disfrutar su jubilación.

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