- En México, 8.6 millones de personas dejaron de padecer inseguridad alimentaria moderada o grave durante la última década, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La proporción de población en esa condición pasó de 24.9 por ciento en el periodo 2014-2016 a 16.5 por ciento entre 2023 y 2025, según el reporte más reciente sobre seguridad alimentaria y nutrición.
René Orellana Halkyer, subdirector general y representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, atribuyó parte de la reducción a políticas públicas enfocadas en el campo, apoyos a productores y mecanismos que buscan acercar alimentos a menores precios a los consumidores.
Entre los programas mencionados por el funcionario se encuentran las Tiendas del Bienestar, que buscan vincular directamente a productores con consumidores, así como los apoyos para reducir costos de producción y mejorar el acceso a insumos.
México mantiene 21.6 millones de personas con inseguridad alimentaria
Pese a la reducción registrada, 21.6 millones de personas todavía enfrentan inseguridad alimentaria en México, cifra que la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció recientemente al presentar los avances y retos en esta materia.
Sheinbaum señaló que entre las acciones para atender esta problemática se encuentran el incremento al salario, los Programas para el Bienestar y estrategias dirigidas a productores rurales, entre ellas El Maíz es la Raíz.
La FAO también reportó que el costo diario de una dieta saludable en México se ubicó en 4.54 dólares por persona, por debajo del promedio de 4.91 dólares registrado en América Latina y el Caribe.
FAO destinará 140 millones de dólares a programas en México
Como parte del nuevo Marco de Programación País 2026-2031, la FAO prevé movilizar 140 millones de dólares para proyectos agroalimentarios y ambientales alineados con prioridades del Gobierno de México.
De ese monto, alrededor de 54 millones de dólares ya están garantizados, mientras que los 86 millones restantes deberán obtenerse mediante cooperación internacional, fondos climáticos y ambientales, recursos nacionales, banca de desarrollo y alianzas con el sector privado.
Los proyectos contemplan el impulso a la ciencia, tecnología e innovación en la agricultura, el aprovechamiento del sargazo para producir biofertilizantes y bioestimulantes, la digitalización de procesos productivos y el uso de inteligencia artificial.
La estrategia también incluye acciones para fortalecer la sanidad alimentaria, mejorar la infraestructura frente a fenómenos climáticos extremos, ampliar el acceso al crédito para pequeños productores y mejorar la logística entre las zonas de producción y los mercados.
La FAO ha advertido que, aunque América Latina y el Caribe acumula varios años de reducción del hambre y la inseguridad alimentaria, más de 33 millones de personas en la región todavía padecen hambre y cerca de 182 millones no pueden costear una dieta saludable.





