- Gildo Garza intenta vender como “abuso” lo que en realidad es defensa institucional: blindar el nombre histórico “Golfo de México” ante el rebautizo unilateral de Trump y su eco en plataformas. El problema de su tuit no es “crítico”: es alarmista y jurídicamente tramposo.
“Golfo de México” no nació en la mañanera ni en un pleito de Twitter
El nombre aparece ya en un mapa mundial de 1550; o sea, estamos hablando de al menos 475 años de uso documentado. Desde mediados del siglo XVII es el nombre más común en la cartografía europea y en la conversación histórica. Y en términos de estandarización marítima, el “Gulf of Mexico” está reconocido en referencias vinculadas a la Organización Hidrográfica Internacional (IHO).
Los nombres geográficos internacionales se sostienen por uso histórico, reconocimiento técnico y práctica global.
“Trump lo renombró, entonces ya cambió”: falso
Sí: Trump firmó una orden para que el gobierno federal de EE.UU. use “Gulf of America”.
Pero incluso cuando Washington lo declare “oficial” dentro de su gobierno, eso no obliga al resto del mundo. Reuters: es poco probable que el cambio tenga reconocimiento internacional; México y autoridades globales de navegación siguen usando el nombre histórico.
¿Y el IMPI qué pinta aquí? Mucho más de lo que Garza quiere admitir
Garza vende la idea de que el IMPI “no tiene competencia” y que esto es “activismo”. Ese argumento se cae con lo básico:
El IMPI es la autoridad administrativa en materia de propiedad industrial; es literalmente su función tramitar y gestionar registros de este tipo.
¿Y para qué sirve? Para blindar usos comerciales del nombre y evitar que la narrativa se convierta en negocio: mercancía, campañas, tours, productos, marcas oportunistas, etc. No “apropia” el mar ni cambia geografía; cierra la puerta al lucro abusivo y a la confusión.
La parte “patriótica”
Aquí es donde su tuit patina feo: se indigna con México por responder, pero normaliza el manotazo de Trump.
Pregunta sencilla:
¿Qué tan volteada tienes la brújula para escandalizarte por defender el nombre histórico de tu país y no por el intento extranjero de borrarlo a golpe de decreto?
No hace falta decirle “traidor” a nadie: el hecho habla solo. Si tu reflejo es gritar “abuso” cuando México se defiende, pero guardar prudente silencio cuando EE.UU. impone narrativa, eso no es “objetividad”. Es sesgo.
