- Reino Unido, Canadá, Japón y la Unión Europea cuentan con reguladores, defensorías, códigos de ética y mecanismos para corregir abusos en radio y televisión. La experiencia internacional demuestra que proteger a las audiencias no significa ordenar qué deben decir los medios.
Las defensorías de las audiencias no nacieron con la Cuarta Transformación ni constituyen una extravagancia mexicana. Desde hace décadas, medios públicos, empresas privadas y autoridades reguladoras de distintos países reciben quejas, revisan contenidos y exigen explicaciones cuando una cobertura vulnera derechos o incumple estándares periodísticos.
El modelo cambia según cada nación, algunas recurren a organismos públicos; otras prefieren la autorregulación de las empresas; varias combinan ambos mecanismos. Sin embargo, todas parten del principio de que las personas que consumen información no son simples clientes, también tienen derechos.
México discute reglas que prohíben la censura previa
La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones mantiene abierta hasta el 21 de agosto de 2026 la consulta pública sobre los nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias.
El proyecto obliga a concesionarios de radio y televisión a contar con códigos de ética, mecanismos para recibir quejas y personas defensoras de las audiencias. También busca que los medios identifiquen claramente la publicidad, en lugar de presentarla como información periodística.
Contrario al discurso alarmista que ya desempolvaron algunos sectores conservadores, el artículo 2 establece expresamente que los lineamientos no podrán limitar la libertad de expresión, la libertad editorial ni utilizarse para ejercer censura previa.
Reino Unido: la BBC responde y Ofcom supervisa
Reino Unido aplica uno de los sistemas más robustos. Las personas presentan primero su inconformidad ante la BBC. Si la respuesta no resuelve el caso, pueden acudir a la Unidad Ejecutiva de Quejas y, posteriormente, a Ofcom, el regulador externo.
Ofcom exige que las noticias respeten criterios de exactitud e imparcialidad. Cuando un medio comete un error significativo, debe reconocerlo y corregirlo rápidamente. En julio de 2026, el organismo anunció que aumentaría la supervisión externa y la transparencia sobre las decisiones de la BBC.
Canadá combina regulación y autorregulación
Canadá cuenta con un sistema dividido entre distintas instituciones. La Comisión Canadiense de Radio, Televisión y Telecomunicaciones, conocida como CRTC, recibe inconformidades y revisa posibles violaciones a las leyes y políticas de radiodifusión.
El propio organismo aclara que no funciona como una junta de censura ni decide anticipadamente lo que las televisoras pueden transmitir. Sin embargo, recuerda que los contenidos deben cumplir estándares mínimos.
Las quejas contra medios privados pueden llegar al Consejo Canadiense de Normas de Radiodifusión. En el caso de CBC, la cadena pública, una oficina independiente del ombudsman revisa si sus contenidos periodísticos respetaron las normas profesionales.
Japón apuesta por la autorregulación con resultados públicos
Japón utiliza desde 2003 un modelo encabezado por la Broadcasting Ethics and Program Improvement Organization, creada por la radiodifusora pública NHK y la asociación de empresas comerciales.
La organización cuenta con tres comités independientes: uno revisa ética periodística y posibles contenidos fabricados; otro atiende violaciones a derechos humanos; y el tercero analiza la programación dirigida a niñas, niños y adolescentes.
La Unión Europea también protege a quienes miran televisión
La Unión Europea estableció obligaciones comunes mediante la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual. Sus reglas abarcan televisión tradicional, plataformas bajo demanda y distintos servicios digitales.
La directiva exige que la publicidad pueda reconocerse como publicidad; prohíbe la incitación a la violencia y al odio; impulsa la accesibilidad para personas con discapacidad; establece protecciones para menores y contempla el derecho de réplica en televisión.
También promueve modelos de corregulación y autorregulación, siempre que cuenten con supervisión, transparencia y mecanismos efectivos para hacer cumplir las normas.
En España, además de las reglas europeas, medios como El País mantienen una Defensoría del Lector que recibe quejas, revisa errores y publica análisis sobre las decisiones editoriales del propio periódico. La figura forma parte de sus estructuras internas de autorregulación desde 1985.





