- Activistas ambientales volvieron a levantar la voz desde Playa Bagdad, Tamaulipas, ante la llegada de desechos vinculados con los lanzamientos de SpaceX. Alicia Bárcena confirmó que la Profepa ya trabaja en la zona y pidió llevar el problema al terreno diplomático.
Bajo la consigna “México no es el basurero de SpaceX”, integrantes de Conibio Global realizaron su sexta manifestación pacífica frente a Playa Bagdad, en Matamoros, para exigir que la empresa de Elon Musk responda por los residuos que terminan en aguas y costas mexicanas.
La organización afirmó que los lanzamientos efectuados desde Starbase, Texas, han dejado desperdicios a lo largo de más de 40 kilómetros de playa. También asegura que existen tres propulsores sumergidos en aguas nacionales, datos que todavía requieren una evaluación técnica independiente de las autoridades mexicanas.
Los activistas mantienen vigilancia en la zona porque Playa Bagdad alberga tortugas marinas, delfines y otras especies. Su preocupación no nació ayer: durante 2025 se documentaron fragmentos metálicos, materiales plásticos y tanques con identificadores relacionados con SpaceX en las costas de Tamaulipas.
La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, respondió a las denuncias y aseguró que la dependencia ya atiende el problema.
“Profepa está ahí”, señaló la funcionaria, quien también sostuvo que la Secretaría de Relaciones Exteriores debe intervenir para regular este tipo de incidentes fronterizos. La respuesta abre la puerta a que México no se limite a recoger la basura de una corporación extranjera, sino que exija prevención, responsabilidades y reparación ambiental.
El episodio ocurre después del vuelo número 13 de Starship, realizado el 24 de julio desde el sur de Texas. Aunque la nave principal completó buena parte de sus objetivos, el propulsor Super Heavy no logró reencender suficientes motores durante el descenso y golpeó con mayor fuerza de la prevista las aguas del Golfo de México.
Conibio Global sostiene que el impacto volvió a generar residuos que podrían alcanzar las costas mexicanas. Hasta ahora, las autoridades no han presentado públicamente un nuevo inventario de piezas ni un dictamen sobre posibles daños derivados de este vuelo.
Sheinbaum ya había advertido contaminación
El Gobierno de Claudia Sheinbaum comenzó a revisar el impacto de SpaceX desde junio de 2025, después de que otra explosión en las instalaciones de Starbase dispersara fragmentos cerca de la frontera.
La Presidenta confirmó entonces que México analizaba las afectaciones ambientales y de seguridad, así como las posibles violaciones a normas internacionales. “Sí hay contaminación”, afirmó al anunciar que su administración definiría las acciones legales correspondientes.
SpaceX reconoció que había restos en territorio mexicano, solicitó apoyo del Gobierno para recuperarlos y ofreció recursos para las labores de limpieza. Sin embargo, limpiar después de cada accidente no sustituye una regulación que impida que las costas mexicanas se conviertan en la zona de caída de los experimentos de una empresa privada.
Durante la temporada de anidación de la tortuga lora, personal de Conibio reportó el hallazgo de 18 tanques y numerosos fragmentos tras el noveno vuelo de Starship, realizado en mayo de 2025. Ambientalistas alertaron que las especies pueden confundir los residuos con alimento o encontrar obstáculos durante su desplazamiento.





