- El Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que agentes rusos de alto nivel operan en México bajo la apariencia de diplomáticos para recopilar información sobre territorio estadounidense. Sin embargo, el documento no revela nombres, operaciones concretas ni pruebas públicas que permitan comprobar el señalamiento.
El Gobierno estadounidense publicó el 20 de julio el informe “Cuba: la capital del comunismo en el siglo XXI”, un documento de alrededor de 100 páginas centrado en las presuntas redes políticas, tecnológicas y de inteligencia construidas por Cuba junto con Rusia.
En la página 90, dentro del apartado dedicado a Rusia, el Departamento de Estado asegura que la presencia de “espías rusos de alto nivel” en México, supuestamente protegidos por cargos diplomáticos, provocó tensiones entre Washington y las autoridades mexicanas durante los últimos años.
El reporte sostiene que estos agentes buscarían recopilar información sobre Estados Unidos aprovechando la cercanía geográfica de México. También acusa a empresas tecnológicas rusas de utilizar Cuba como plataforma para ampliar sus capacidades de vigilancia e inteligencia en América Latina.
El documento no presenta nombres ni pruebas públicas
En ese pasaje, el Departamento de Estado no identifica a los presuntos agentes, no detalla qué información habrían obtenido ni presenta evidencia que pueda revisarse públicamente.
Además, el señalamiento no aparece en una evaluación independiente dedicada a México, sino dentro de un reporte político contra el Gobierno cubano elaborado por la administración de Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio.
The Washington Post señaló que el informe describe la amenaza cubana con términos mucho más alarmistas que los utilizados durante décadas por diplomáticos y funcionarios estadounidenses de inteligencia. Otros análisis cuestionaron que el documento mezcle hechos históricos con acusaciones recientes que carecen de sustento público detallado.
Estados Unidos lanzó la acusación desde 2022
La versión estadounidense no es nueva. En marzo de 2022, el entonces jefe del Comando Norte, Glen VanHerck, declaró ante el Comité de Servicios Armados del Senado que México concentraba la mayor proporción de personal de inteligencia ruso desplegado en el extranjero.
El militar aseguró que Rusia buscaba acceso e influencia cerca del territorio estadounidense, aunque tampoco presentó públicamente nombres, expedientes o ejemplos concretos durante aquella comparecencia.
El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador respondió que su Gobierno no tenía información que confirmara la existencia de esa red y recordó que México no era colonia de Rusia, China ni Estados Unidos. El excanciller Marcelo Ebrard pidió posteriormente a Washington entregar formalmente las pruebas en caso de contar con ellas.
CIA habría entregado una lista de más de 20 nombres
En diciembre de 2025, The New York Times reportó, con base en nueve funcionarios y exfuncionarios mexicanos y estadounidenses, que la CIA elaboró una lista de más de dos decenas de presuntos agentes rusos acreditados como diplomáticos en México.
Según esa investigación, Washington entregó los nombres a las autoridades mexicanas y solicitó su expulsión. México no retiró las acreditaciones de quienes ya estaban en el país, pero habría aceptado desde 2023 que funcionarios estadounidenses emitieran observaciones sobre nuevas solicitudes diplomáticas rusas; algunas fueron rechazadas.
La Embajada de Rusia rechazó esos señalamientos y sostuvo que sus misiones diplomáticas reciben acusaciones de espionaje sin fundamento. Moscú también defendió la relación bilateral que mantiene con México.
Washington revive el expediente en plena tensión bilateral
El nuevo informe no aporta públicamente una investigación distinta ni revela elementos adicionales sobre los supuestos agentes. Más bien, incorpora las acusaciones de años anteriores dentro de la estrategia estadounidense contra Cuba y la presencia de Rusia en América Latina.
México debe investigar cualquier operación extranjera que vulnere su soberanía, venga de Moscú, Washington o cualquier otra capital.
Si Estados Unidos tiene pruebas, deberá entregarlas mediante los canales diplomáticos correspondientes.





