- Estudiantes denuncian que la seguridad interna es un cascarón ineficaz mientras crece la zozobra en Ciudad Universitaria.

La Facultad de Química de la UNAM vive horas de tensión máxima. Un comunicado oficial, firmado por el director Carlos Amador Bedolla, confirmó que a partir del lunes 29 de septiembre las clases serán totalmente en línea debido a amenazas de atentado masivo recibidas vía Facebook y correo electrónico.
El mensaje universitario busca “salvaguardar la seguridad de todos los integrantes de la Facultad”, pero la realidad es que el terror ya se instaló entre estudiantes y académicos: circula un correo con amenazas explícitas de ejecutar una “masacre” dentro de las instalaciones.

“Despidan a sus familias o no asistan”
El correo —con remitente identificado como Carlos Eduardo A. — no deja espacio a dudas: habla de “cobrar vidas”, menciona puntos de reunión estudiantil como el vestíbulo del edificio A y advierte que “habrá de dónde elegir”. El mensaje incluso ironiza: “Nosotros tomamos, no dejamos”.
Las y los estudiantes, indignados, lo califican como un acto de terrorismo digital que expone la fragilidad del sistema de seguridad interna de la UNAM.
Tragedias que no se olvidan
El fantasma de la violencia en la UNAM no es nuevo. Basta recordar:
- 2009, CCH Oriente: un joven perdió la vida en un ataque con arma de fuego dentro del plantel.
- 2018, Rectoría: el asesinato de un estudiante en Ciudad Universitaria provocó protestas masivas por la impunidad y la infiltración del narco en los campus.
- 2019, Prepa 9 y CCH Azcapotzalco: balaceras y amenazas desataron paros estudiantiles.
Hoy, la amenaza contra Química revive ese historial sangriento y exhibe que, pese a los discursos, la seguridad de la máxima casa de estudios sigue siendo una deuda pendiente.
Un sistema de seguridad que no sirve
La Dirección General de Vigilancia UNAM, con miles de trabajadores, cámaras y supuestos protocolos, ha demostrado ser incapaz de detectar riesgos antes de que estallen. “El sistema es reactivo, nunca preventivo”, critican estudiantes organizados, que reclaman que las preparatorias, facultades y hasta institutos de investigación son terreno fértil para narcomenudeo, extorsión y ahora, amenazas de masacres.
El reto para la Rectoría
La medida de pasar a clases en línea es un parche temporal que no resuelve el problema de fondo: la indefensión de miles de estudiantes en un campus abierto y expuesto. El llamado de la comunidad es claro: la UNAM debe dejar de minimizar la violencia y construir un verdadero sistema de seguridad, sin espionaje pero con protección real.
Mientras tanto, en la Facultad de Química, el miedo ya desplazó a la ciencia.
