- Pemex arrancó 2026 con una señal fuerte: su deuda financiera bajó a 79 mil millones de dólares, el nivel más bajo desde 2014.
- La estrategia financiera impulsada por el Gobierno de México comienza a quitarle presión a una empresa que durante años cargó con el costo del abandono neoliberal.
La deuda financiera de Petróleos Mexicanos registró una reducción durante el primer trimestre de 2026 y se ubicó en 79 mil 037 millones de dólares, su nivel más bajo desde 2014, de acuerdo con el reporte financiero de la empresa.
La cifra representa una caída frente al cierre de 2025, cuando el pasivo financiero rondaba los 85 mil 200 millones de dólares.
La empresa productiva del Estado llegó a cargar una deuda superior a los 113 mil millones de dólares en 2020, uno de los momentos más críticos para sus finanzas. Hoy, la reducción marca un punto de inflexión en el manejo de pasivos y en la ruta de rescate financiero.
La estrategia financiera de la 4T empieza a dar resultados
La reducción de deuda forma parte de una estrategia del Gobierno de México para fortalecer la posición financiera de Pemex, mejorar su perfil de vencimientos y quitarle presión a sus obligaciones de corto plazo.
En 2025, Hacienda ejecutó una operación de reporto por 11 mil 300 millones de dólares con bonos del Tesoro de Estados Unidos como colateral, además de una oferta de recompra de bonos por hasta 9 mil 900 millones de dólares para vencimientos entre 2026 y 2029.
A eso se suma que Pemex regresó este año al mercado de deuda de la Bolsa Mexicana de Valores con una emisión por 31 mil 500 millones de pesos, operación que formó parte de su estrategia para diversificar financiamiento y mejorar su perfil de deuda.
Menos deuda, pero todavía con retos operativos
El avance financiero llega en un contexto complejo. Durante el primer trimestre de 2026, Pemex reportó una pérdida neta de 45 mil 992 millones de pesos, además de una caída en ingresos atribuida a menores ventas de exportación y a retos de producción.
La diferencia está en el enfoque. Mientras los gobiernos neoliberales apostaron por debilitar a la petrolera, abrir espacio a privados y administrar su deterioro, la 4T decidió sostenerla como pieza estratégica de soberanía energética.
Calificadoras también reconocieron mejora
La mejora financiera de Pemex también tuvo eco en las calificadoras. Fitch elevó la calificación de la petrolera de B+ a BB+, con perspectiva estable, mientras Moody’s la subió de B3 a B1, también con perspectiva estable, según el reporte de El Economista.
Pemex sigue siendo clave para la soberanía energética
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha mantenido como prioridad el rescate financiero y operativo de Pemex, con la meta de ordenar sus pasivos y fortalecer su papel dentro del proyecto energético nacional.
La reducción de la deuda a su menor nivel desde 2014 permite leer el momento con una frase clara: Pemex no estaba “quebrada” por naturaleza; la quebraron años de saqueo, abandono y decisiones tomadas contra el interés público.





