- Gobierno de Pablo Lemus: 23 internos se fugaron del penal de Puerto Vallarta en medio de un motín y un ataque armado, de acuerdo con reportes periodísticos y la autoridad estatal. La escena exhibe un problema que en Jalisco ya es rutina: instituciones rebasadas y violencia que manda.
En Puerto Vallarta, el Ceinjure (Centro Integral de Justicia Regional) vivió horas de caos: se registró un motín, detonaciones en las inmediaciones y, tras el pase de lista, autoridades estatales reconocieron que 23 personas privadas de la libertad no estaban.

Un comando habría llegado a la zona del penal y habría derribado el acceso principal con una camioneta, lo que detonó la evasión. En el mismo contexto se informó sobre la muerte de un custodio, en hechos ligados al desorden dentro del centro.
El penal se ubica en la carretera a Las Palmas, cerca de instalaciones policiales y juzgados, lo que vuelve la fuga todavía más grave..
Lemus hereda el discurso, pero la realidad lo alcanza
Jalisco lleva años vendiendo “estrategias” y “modelos”, pero cuando la crisis aprieta, la calle dicta la agenda. Esta fuga masiva se suma a la presión por seguridad y control del crimen que ya venía encendida en la entidad.
La fuga es una alerta institucional. Si un penal pierde 23 internos en un episodio así, la pregunta es directa: ¿quién estaba a cargo, qué falló y quién responde?
