- En una entrevista larga y sin concesiones con Pablo Iglesias, la gobernadora de Veracruz defendió la soberanía energética, reivindicó el papel histórico de su estado y dejó claro que la Cuarta Transformación no fue un accidente: fue una disputa ganada.
Veracruz no es periferia, es origen
Desde el arranque, Nahle coloca a Veracruz como el punto donde empieza México: pueblos originarios, colonia, Independencia, Reforma, Revolución y ahora la 4T. No como discurso turístico, sino como argumento político. Veracruz —dice— ha sido sede del poder, motor energético y hoy pieza clave del “segundo piso” que encabeza Claudia Sheinbaum .

AMLO, Pemex y la militancia técnica
Nahle no se presenta como improvisada. Se asume ingeniera, petrolera y militante desde antes de Morena. Relata cómo conoció a López Obrador defendiendo Pemex frente a la privatización, cómo participaron en el movimiento contra la reforma energética neoliberal y cómo esa ruta desembocó en Dos Bocas. El mensaje es claro: la 4T no solo es ideología, también es conocimiento técnico aplicado al Estado .

OPEP: México no se arrodilla
Uno de los momentos más potentes es la negociación con la OPEP durante la pandemia. Nahle cuenta cómo México se negó a cerrar 400 mil barriles diarios pese a la presión internacional. Resistió tres días de negociación, respaldada directamente por AMLO, hasta que Estados Unidos asumió parte del recorte. Resultado: México defendió su producción y salió fortalecido diplomáticamente.

Iberdrola y el límite al nuevo colonialismo
Sobre la compra de plantas a Iberdrola, Nahle no titubea: el Estado puso un alto al abuso privado en el mercado eléctrico. Al no pasar la reforma por el Congreso, se usó la vía de los hechos: frenar permisos, valorar activos y recomprar capacidad estratégica. CFE recuperó control y se reordenó el mercado. Política energética con dientes, no comunicados tibios .
Gobernar Veracruz: tierra, calle y conflicto
Nahle recuerda que ganó Veracruz caminándolo, municipio por municipio, frente a una campaña misógina y de guerra sucia. Un año después, reconoce avances y pendientes: infraestructura, reconciliación social y atención a emergencias como las inundaciones en la Huasteca, donde el Estado respondió con fuerza federal y organización comunitaria.
