Las mujeres que hicieron posible la Independencia de México

  • La Independencia de México no la hicieron únicamente Hidalgo, Morelos, Allende y Guerrero. Mujeres conspiraron, financiaron ejércitos, llevaron información, imprimieron propaganda, empuñaron armas y enfrentaron cárcel, persecución e incluso la muerte para romper con el régimen colonial.

Muchas quedaron durante décadas fuera del relato más conocido. Los archivos, sin embargo, cuentan otra historia: sin las redes construidas por mujeres de distintas clases sociales y grupos étnicos, la insurgencia habría tenido muchas más dificultades para sobrevivir durante los once años de guerra.

La imagen tradicional de la Guerra de Independencia suele concentrarse en hombres montados a caballo, sacerdotes insurgentes y grandes batallas. Pero detrás de los ejércitos existía una enorme red que necesitaba dinero, armas, alimentos, información y mensajeros.

El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) documenta que las mujeres participaron como correos, espías, conspiradoras, proveedoras de recursos e incluso soldados. Algunas terminaron encarceladas, ejecutadas o despojadas de sus propiedades por las autoridades realistas.

El Archivo General de la Nación conserva expedientes y documentos que muestran que esa participación no pertenece únicamente a las leyendas patrióticas: quedó registrada en los propios archivos de la guerra.

Josefa Ortiz: la advertencia que aceleró la rebelión

Josefa Ortiz Téllez-Girón, conocida tradicionalmente como La Corregidora, ocupó un lugar decisivo antes de que Hidalgo tocara la campana en Dolores.

En Querétaro participó activamente en las reuniones donde se organizaba la insurrección. El INEHRM señala que no sólo prestó el espacio para las tertulias: transmitió información y ayudó a mantener comunicaciones seguras entre los conspiradores.

Cuando las autoridades descubrieron la conspiración en septiembre de 1810, Ortiz consiguió hacer llegar la alerta a los insurgentes. La noticia contribuyó a que el movimiento se adelantara y desembocara en el levantamiento encabezado por Miguel Hidalgo durante la madrugada del 16 de septiembre.

Y su participación no terminó aquella noche. Las autoridades volvieron a detenerla por sus vínculos con la insurgencia y permaneció recluida durante varios años.

Leona Vicario puso información y fortuna al servicio insurgente

Formó parte de Los Guadalupes, una red clandestina que transmitía información desde la Ciudad de México hacia los insurgentes. Además, utilizó recursos propios para apoyar el movimiento con dinero, noticias y armas.

Las autoridades descubrieron sus actividades en 1813. La capturaron, interrogaron y recluyeron en el Colegio de Belén, mientras confiscaron parte de sus bienes. Después consiguió escapar y se incorporó directamente al movimiento insurgente.

El Instituto Nacional de las Mujeres también destaca su participación en publicaciones insurgentes y su trabajo como informante, actividades con las que ayudó a mantener en circulación las ideas independentistas.

Gertrudis Bocanegra pagó con la vida

En Michoacán, Gertrudis Bocanegra participó como correo y enlace de las fuerzas insurgentes.

Durante la etapa de resistencia ayudó a construir una red de comunicación y en 1817 participó en los preparativos para que las fuerzas rebeldes retomaran Pátzcuaro. Las autoridades realistas descubrieron la operación y la capturaron.

La sometieron a interrogatorios para obtener información sobre otros participantes de la insurgencia. Bocanegra se negó a entregar a sus compañeros.

Finalmente, un tribunal la condenó a muerte y fue fusilada en Pátzcuaro el 11 de octubre de 1817. El INEHRM documenta que su acusación incluyó sedición y su negativa a delatar a integrantes del movimiento.

Manuela Medina: una capitana insurgente

Manuela Medina, una mujer indígena originaria de la región de Taxco, alcanzó el grado de capitana otorgado por la Junta de Zitácuaro. Un registro de 1813 del secretario de Morelos dejó constancia de que había levantado su propia compañía y participado en siete acciones militares.

Su participación está documentada incluso en la campaña de Morelos sobre Acapulco. El INEHRM registra que llegó al campamento insurgente el 9 de abril de 1813 ostentando ya el grado de capitana.

El dato rompe con una idea cómoda pero falsa: las mujeres no estuvieron únicamente curando heridos o esperando el regreso de los combatientes.

También comandaron tropas.

Altagracia Mercado financió y encabezó su propio contingente

Otro caso es el de Altagracia Mercado, conocida como la Heroína de Huichapan.

Investigaciones difundidas por la UNAM señalan que utilizó sus propios recursos para formar una fuerza insurgente y que ella misma la comandó en la región que hoy pertenece al estado de Hidalgo.

Su contingente combatió contra fuerzas realistas hasta ser derrotado en octubre de 1819. Su historia demuestra que algunas mujeres no sólo aportaron recursos económicos a la revolución: también decidieron qué hacer con ellos y dirigieron hombres en combate.

Hubo cientos cuyos nombres casi desaparecieron

Josefa, Leona, Gertrudis, Manuela y Altagracia son apenas una parte.

La investigación histórica registra también a Mariana Rodríguez del Toro, quien participó en una conspiración que buscaba capturar al virrey después de la detención de Hidalgo y Allende; a Antonia Nava, Rita Pérez, María Tomasa Esteves y muchas otras mujeres vinculadas a las fuerzas insurgentes.

Y existen historias colectivas todavía más reveladoras.

La UNAM recupera el caso de unas 300 mujeres de Pénjamo, Guanajuato, vinculadas a las fuerzas insurgentes y a redes de comunicación. El INEHRM documenta que en 1814 fuerzas realistas encabezadas por Agustín de Iturbide detuvieron a mujeres y familiares de rebeldes de esa zona como mecanismo de presión contra los insurgentes.

No todas dejaron cartas, retratos o biografías.

Muchas aparecen apenas como nombres en expedientes judiciales, denuncias por “infidencia”, órdenes de captura o registros de prisión.

La Independencia también tuvo rostro de mujer

La historia documental permite desmontar una narrativa incompleta: las mujeres no estuvieron al margen de la creación de México.

Organizaron conspiraciones. Llevaron mensajes. Escondieron armas. Financiaron tropas. Difundieron información. Combatieron. Resistieron interrogatorios. Sufrieron cárcel y algunas terminaron frente a un pelotón de fusilamiento.

El propio INEHRM reconoce que buena parte de esa participación permaneció durante mucho tiempo en segundo plano, pese a que los archivos contienen numerosos casos de mujeres involucradas directamente en la insurgencia.

Porque la Independencia mexicana tampoco puede explicarse únicamente desde los grandes caudillos. La patria también tuvo conspiradoras, espías, periodistas, financiadoras, capitanas y combatientes.

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