- Cada 16 de septiembre millones de personas repiten una de las frases más reconocibles de las fiestas patrias: “¡Viva México!”. Pero hay un problema histórico: no existe evidencia sólida de que Miguel Hidalgo haya pronunciado esas palabras durante el llamado de Dolores de 1810.
Los testimonios sobre aquella mañana ofrecen distintas versiones de la arenga. Los especialistas coinciden el Grito que repetimos actualmente no es una transcripción literal del pronunciado por Hidalgo, sino una tradición que fue transformándose durante más de dos siglos.
La Secretaría de Cultura reconoce que no es posible conocer “a ciencia cierta” las palabras textuales utilizadas por Hidalgo para convocar a la población de Dolores el 16 de septiembre de 1810. Lo que conocemos proviene de testimonios y reconstrucciones posteriores.
El historiador Alfredo Ávila Rueda, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, ha explicado que los primeros testimonios describen un llamado mucho más práctico y urgente que la ceremonia actual.
Hidalgo habría advertido sobre la situación de España tras la invasión francesa, anunciado el fin de tributos y cargas y ofrecido una paga a quienes lo acompañaran en el levantamiento.
El INEHRM también ubica la arenga alrededor de las 7:30 de la mañana del 16 de septiembre y reconstruye como parte de su contenido el llamado a unirse, defender la patria y terminar con la opresión y los tributos.
Entonces, ¿Hidalgo dijo “Viva México”?
La evidencia disponible apunta a que no.
Ávila Rueda sostiene que entre las expresiones del llamado original no aparece el actual “¡Viva México!”. De acuerdo con el investigador de la UNAM, esa fórmula pertenece a la transformación posterior de la ceremonia patriótica.
Esto no significa que la palabra México fuera inexistente en 1810. Apunta a que ninguno de los testimonios tempranos utilizados para reconstruir la arenga registra a Hidalgo pronunciando el “¡Viva México!” que hoy cierra la ceremonia.
Además, en septiembre de 1810 todavía existía el Virreinato de la Nueva España y la nación mexicana independiente aún no había nacido. La crisis política había comenzado después de la invasión napoleónica de España y las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII en 1808.
¿Qué pudo haber gritado realmente Hidalgo?
Aquí la historia se vuelve más interesante porque las fuentes no ofrecen una sola versión.
La Secretaría de la Defensa Nacional señala actualmente que Hidalgo lanzó expresiones como “¡Viva la América!” y “¡Muera el mal gobierno!” al iniciar el movimiento insurgente.
Otros testimonios de la época incorporan referencias a la religión, la Virgen de Guadalupe e incluso a Fernando VII, el monarca español desplazado por Napoleón.
Una recopilación publicada por la Cámara de Diputados muestra que fuentes de 1810 y 1811 atribuyeron a los insurgentes distintas combinaciones de vivas a América, la religión, Guadalupe y Fernando VII, acompañadas de condenas al mal gobierno. Ninguna de las versiones tempranas ahí reunidas contiene el actual “¡Viva México!”.
Incluso las dependencias federales presentan matices. Gobernación recoge una versión en la que aparecen Guadalupe, Fernando VII y el rechazo al mal gobierno, mientras Defensa destaca América y el mal gobierno.
¿Por qué aparece Fernando VII en algunas versiones?
A primera vista puede resultar contradictorio que un movimiento que terminaría provocando la Independencia alabara al rey de España.
Pero en 1810 la situación política era bastante más compleja que la historia resumida que aprendimos en la escuela.
Napoleón había ocupado España y Fernando VII estaba fuera del trono. En Nueva España existía temor de que el territorio terminara bajo control francés, mientras distintos sectores cuestionaban al gobierno virreinal y reclamaban mayor autonomía política.
El propio Alfredo Ávila ha advertido que tanto la interpretación nacionalista tradicional como algunas lecturas revisionistas simplifican ese momento. El levantamiento de Hidalgo surgió dentro de una crisis política, económica y social que después evolucionó hasta convertirse en una lucha abiertamente independentista.
Por eso las consignas atribuidas a septiembre de 1810 no necesariamente son idénticas al proyecto político que desarrollaría posteriormente la insurgencia.
El Grito que conocemos se construyó después
La ceremonia presidencial actual no pretende reproducir palabra por palabra lo ocurrido en Dolores.
Según la UNAM, durante el siglo XIX la conmemoración fue incorporando nuevos héroes y elementos. Las arengas cambiaron de acuerdo con el momento histórico hasta convertirse en el ritual cívico que conocemos actualmente.
Ávila Rueda explica que durante el Porfiriato se consolidaron vivas a Hidalgo y Allende; después aparecieron Morelos, Guerrero y otros personajes y causas nacionales. También señala que durante las antiguas fiestas patrias se pronunciaban largos discursos cívicos que terminaban con el “¡Viva México!”; con el tiempo, el discurso desapareció y permanecieron las arengas.
Lo que escuchamos cada septiembre es, por tanto, una tradición nacional construida sobre la memoria del levantamiento, no una reproducción literal del discurso de 1810.
El Grito fue mucho más que una frase
Reducir aquel episodio a descubrir si Hidalgo dijo o no “Viva México” también puede hacernos perder lo verdaderamente importante.
El 16 de septiembre de 1810 comenzó una movilización que pronto reunió a indígenas, campesinos, trabajadores, mestizos y otros sectores sometidos a profundas desigualdades. La Secretaría de Cultura define aquel levantamiento como un movimiento con una dimensión popular, política y anticolonial.
Hidalgo fue ejecutado menos de un año después, pero la rebelión sobrevivió. Morelos, Guerrero y miles de insurgentes prolongaron una lucha que no terminaría hasta 1821.
Así que la próxima vez que alguien asegure conocer “las palabras exactas” de Hidalgo, conviene desconfiar.





